La violencia dentro del Perú existe en cualquier lugar desde una pelea con tu hermano hasta cuando caminas por la esquina pudiendo ser asaltado por alguna persona. En cambio, donde se presentan los mayores actos vandálicos y donde existe más violencia es entre las barras bravas de los distintos equipos de fútbol. Estos barristas
“(…) que conformaban las distintas hinchadas, básicamente jóvenes de antiguos y tugurizados barrios criollos, o de barrios medios pero bravos donde el niño aprende a socializar entre pases de pasta y borracheras interminables, generaban un tipo de ideal del hincha: el radical, el ultra, el que defiende con devoción intensa sus sagrados colores hasta llegar a las últimas consecuencias” (Castro en Panfichi 1997: 31)
Esta violencia que generan los barristas, este sentimiento de llegar al límite de la vida para defender lo que se cree un valor sagrado como un polo, una bandera, una bincha, etc. Lejos de ahuyentar a las personas a otras tribunas los atrajo para ser parte de la barra brava y sirvió como cohesionante para ir incrementando el número de barristas.
Ese sentimiento lo tienen la mayoría de barristas de los otros equipos peruanos. Es por ello, que se ha ido incrementando las rivalidades entre un equipo y otro. Estas rivalidades han ido aumentando conforme ha ido pasando los años. Esto se explica mejor en la siguiente cita:
“Durante los últimos años han crecido las pandillas juveniles y las «barras bravas» de los equipos de fútbol en los antiguos barrios populares y en las barriadas de los conos de Lima. Como en otras sociedades de América Latina estos grupos desarrollan una lucha simbólica por la administración de su propia identidad, interiorizando los estigmas con que se los descalifica –ser violentos, agresivos, en ocasiones discriminados racialmente– transformándolos en un emblema o un mecanismo de identificación” (Grompone 1998: 4)
Esto quiere decir que las rivalidades entre las distintas barras bravas que hay en el Perú se han desbordado de gran manera, tanto así que ha generado violencia tanto externa como interna. La violencia interna se refiere a que un subgrupo de la barra oficial de algún equipo no siempre va a estar de acuerdo al subgrupo que está liderando en ese momento. Entonces para poder destituirlo tienen que pelear hasta que exista un vencedor. Ellos viven por así decirlo con los códigos de la selva, ya que el más fuerte es el que gobierna en ese grupo. Por ello, se generan una guerra interna para ver quién es el que manda. Estos liderazgos son informales y pueden renovarse en un corto periodo de tiempo
En cambio, la violencia externa al momento de ir al estadio se encuentra con una barra de otro equipo, este encuentro es sinónimo de guerra. Esto se debe a la poca tolerancia entre grupos totalmente distintos al suyo. Por lo general, ellos nunca se pelean cuerpo a cuerpo, debido a que sienten cierto respeto si ven a su oponente con mayor cantidad de hombres. Entonces siempre son a distancias más largas en las cuales se tiran piedras.
Por otra parte, el incremento de la violencia también se presenta en los jóvenes escolares. Yadira y Luz Stella presentan este tema mediante la siguiente cita:
“El aumento de la violencia en las instituciones escolares, pone de presente la participación de los jóvenes en grupos beligerantes que están haciendo mella en la cotidianidad de la escuela, ello ha generado cuestionamiento permanente frente a la labor que deben desarrollar los colegios a quienes la sociedad y la familia les han endosado una tarea que debería cumplirse conjuntamente.” (García y Cañón 2005: 2)
Hoy en día el incremento de los jóvenes escolares pertenecientes a las barras bravas se ha incrementado; sin embargo, lo más sorprendente es como ha ido aumentando cada vez más la rivalidad entre los alumnos de un equipo de fútbol hacia otro llegando prácticamente a matar por esto.
En el artículo de Yadira y Luz Stella se señala las causas por las cuales los jóvenes escolares se integran a una barra brava, entre ellas encontramos la desintegración del hogar, la violencia intrafamiliar, el maltrato, las frustración económicas, entre otras cosas. Asimismo, existe la violencia alrededor de las escuelas que intimidan a los jóvenes escolares para que pertenezcan a sus pandillas mediante el uso de armas o cuchillos.
También, existen miles de casos de violencia en todo el mundo incluido Chile, Perú, Colombia e Inglaterra. Las doctoras muestran cómo los aficionados al fútbol son capaces de matar a los integrantes de las otras barras bravas con el único propósito de defender y hacer notar a su equipo de fútbol. A través de esto ellas hacen referencia mediante un comentario:
“Estos y otros eventos [partidos de fútbol] asociados llenan las páginas de los periódicos en cada jornada del fútbol en diversas partes del país y del mundo (…)” (García y Cañón 2005: 4)
Hace algunos años en un partido entre Argentina y Perú anulan un gol peruano y esto hizo que se destacará un motín entre los aficionados. Hubo 318 muertos y 500 heridos graves. Mediante leemos esta monografía nos preguntamos si existe alguna ley que ampare a los familiares de estas personas que son atacadas por el fenómeno de las barras bravas, pues no la hay. Según las leyes peruanas si una persona es atacada por algún integrante de alguna barra brava en un partido o haciendo vandalismo son llevados a la comisaria por horas; sin embargo, no van a la cárcel. Asimismo, las personas que se hallan muertas por algún incidente de las barras bravas no van a la cárcel si no se comprueba este acto.
En síntesis, esto nos demuestra una vez más como en los últimos años la violencia se ha incrementado tanto en el interior de las barras bravas como en las mismas calles, y como el cuidado de la ciudadanía por parte de los policías ha disminuido. En años anteriores esto no era así; en la actualidad cada partido que se realiza no hay el suficiente personal capacitado a defender de la violencia de las barras bravas a los millones de espectadores que se encuentran con sus familias disfrutando del partido.
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